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Favoritos Mundial 2026: Qué equipos pueden ganar

Favoritos Mundial 2026: Qué equipos pueden ganar

Actualizado el 19/12/2025 a las 05:30
En RPP ya encendimos los motores hacia el Mundial de Fútbol 2026 y España, Francia, Inglaterra, Argentina, Brasil, Portugal y Alemania están entre los favoritos para ganar el mundial 2026, según datos actuales de apuestas, rankings y análisis estadísticos.

Este torneo será histórico porque será el primero con 48 selecciones, lo que amplía el mapa futbolístico y aumenta las oportunidades para equipos que tradicionalmente no llegan tan lejos.

En este artículo te contamos quiénes están mejor posicionados para levantar la Copa, lo que nos dicen las últimas noticias, y también qué selecciones podrían sorprender. Además, te aconsejamos en caso de que quieras realizar una apuesta en esta competencia internacional.

Tras el sorteo del Mundial realizado el 5 de diciembre de 2025, nos pusimos a revisar tendencias y cuotas de casas de apuestas como Doradobet, Stake, Retabet, Meridianbet, Bet365, y Caliente.

Y los datos coinciden en que más allá de que el fútbol pueda sorprender, hay un grupo de selecciones que hoy parten un paso adelante por el título en 2026 y estos son:

No es solo cuestión de nombres o historia, pues todas combinan jugadores en gran momento y experiencia en torneos grandes. Por eso lideran las cuotas de las casas de apuestas y concentran la mayor parte de la atención antes de que empiece el torneo.

Puedes revisar nuestra nota especial sobre las mejores casas de apuestas para apostar en el Mundial 2026 desde Perú, donde comparamos cuotas, bonos y pronósticos.

Ahora sí, vamos selección por selección, para entender por qué están donde están y qué tan real es su candidatura al título.

España llega al Mundial 2026 con un equipo rejuvenecido y lleno de talento, tras coronarse campeona de la Eurocopa 2024. La continuidad táctica de Luis de la Fuente, iniciada tras la Eurocopa, se ha consolidado, con una identidad de juego que mantiene la esencia del fútbol español, pero con matices modernos que explotan las cualidades de sus nuevas estrellas.

España sigue apostando por el dominio de la pelota como piedra angular de su estilo, pero con una transición hacia la ofensiva. La presión alta sigue siendo una constante, que se traduce en el foco casi absoluto en recuperar rápidamente el balón y crear oportunidades en espacios reducidos.

Rodri, el eje del equipo: su capacidad para dominar el mediocampo, organizar el juego y distribuir balones con precisión lo convierte en el eje fundamental sobre el que se mueve todo el equipo. Su rol como pivote defensivo y distribuidor de juego será crucial para gestionar los momentos de presión.

La integración de jóvenes como Lamine Yamal y Pedri, junto con jugadores de experiencia como Rodri, crea una base sólida. La química generacional y la madurez táctica les da una ventaja en su proyección futura.

España ha logrado una cohesión que permite alternar entre un juego posesivo y una transición rápida según lo demande el partido, adaptándose a diversas situaciones sin perder su estilo.

Aunque España es fuerte en la posesión y la presión, aún debe trabajar en su capacidad para defender momentos críticos ante equipos con jugadores más físicos, especialmente cuando se trata de contragolpes rápidos o duelos aéreos.

El joven prodigio sigue ganando protagonismo, y su versatilidad y capacidad en el ataque hacen de él una pieza fundamental en el futuro del equipo. Sin embargo, es la solidez y el control que Rodri impone en el mediocampo lo que verdaderamente hace que España funcione como una máquina bien aceitada.

Inglaterra se enfrenta al Mundial 2026 con la presión de ser una de las selecciones favoritas, con una de las generaciones más prometedoras de Europa. Tras la etapa de Gareth Southgate, el liderazgo de Thomas Tuchel marca una nueva era para el equipo. A pesar de contar con una gran camada de jóvenes, la principal incógnita será si Tuchel ha logrado dar forma a un estilo de juego estable y eficiente, capaz de competir por el título.

Inglaterra bajo Tuchel parece apostar por un juego de alto ritmo, marcado por la intensidad, la transición rápida y el equilibrio entre defensa y ataque, con un modelo de juego más dinámico y orientado a las rápidas salidas al contraataque.

Equilibrio entre defensa y ataque: la incorporación de Tuchel promete dar más libertad a los jugadores ofensivos. El reto será encontrar el balance adecuado entre proteger la portería y explotar las características de sus jugadores en ataque.

La presencia de jugadores de élite como Jude Bellingham, Harry Kane y Bukayo Saka pone a Inglaterra entre las selecciones más fuertes en términos de talento individual. Bellingham, en particular, ha dado un salto de calidad impresionante, y su capacidad para influir tanto en defensa como en ataque lo convierte en el pilar del futuro del equipo. Kane sigue siendo la referencia ofensiva, mientras que Saka aporta frescura y desequilibrio en las bandas.

Generación prometedora: Inglaterra cuenta con una combinación de talento joven y experiencia que puede ser su gran ventaja. La clave será saber integrar a jugadores como Bellingham y Saka en un sistema táctico que aproveche al máximo sus cualidades sin perder la solidez colectiva.

Inglaterra carga con un pesado peso mediático que afecta la estabilidad emocional del equipo. La falta de títulos recientes es un tema recurrente, y aunque la calidad individual es innegable, la presión por ganar se incrementa con cada torneo.

Adaptación a la nueva era Tuchel: su capacidad para consolidar un estilo de juego coherente a nivel de selecciones aún está por demostrarse. Inglaterra ha sido conocida por su juego pragmático en los últimos años, pero Tuchel necesitará tiempo para hacer de este equipo una máquina bien aceitada que funcione bajo sus principios tácticos.

El joven mediocampista es la joya del equipo inglés. Esto es gracias a su capacidad para influir en ambos lados del campo, su madurez a una edad temprana y su visión de juego. Bellingham tiene la capacidad de elevar el rendimiento colectivo y será esencial en el esquema de Tuchel, quien deberá aprovechar al máximo su talento.

Campeones del mundo en 2018 y finalistas en 2022, Francia sigue siendo una de las selecciones más fuertes a nivel mundial. Sin embargo, el verdadero desafío de Francia en 2026 es cómo Didier Deschamps sigue gestionando esa calidad para construir un equipo más equilibrado.

Bajo la dirección de Deschamps, Francia ha adoptado un estilo de juego basado en la defensa sólida y un ataque directo aprovechando la velocidad de jugadores como Mbappé. Esta fórmula les ha funcionado bien en los últimos años. Sin embargo, el estilo contragolpeador y la dependencia de Mbappé en las transiciones rápidas dejan una incógnita sobre el margen ofensivo sin explotar.

Deschamps, un técnico pragmático con dudas tácticas: su enfoque pragmático ha sido efectivo, pero hay una falta de desarrollo táctico en términos de posesión de balón y juego ofensivo fluido. Francia sigue sin aprovechar completamente las opciones ofensivas que podrían acompañar al talento ofensivo de Mbappé.

Francia tiene una de las plantillas más completas del mundo, con figuras consolidadas como Mbappé y Dembélé, junto con una nueva generación de estrellas que aportan frescura. El talento ofensivo es innegable, con una línea de ataque que puede destruir cualquier defensa.

Mentalidad competitiva: Francia sigue siendo una máquina competitiva, con jugadores acostumbrados a los escenarios más exigentes, ya sea en Copas del Mundo o competiciones de clubes de élite como la Ligue 1 o la Champions League.

Cuando Mbappé está en su mejor nivel, Francia es un equipo imparable. De lo contrario, cuando no está en su mejor momento, el equipo parece carecer de la coherencia ofensiva necesaria para competir al máximo nivel. Este es el riesgo inherente al modelo de Deschamps, que ha construido demasiado alrededor de un solo jugador.

El máximo exponente de la generación francesa, Mbappé es un jugador cuyo rendimiento puede hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso de su equipo. Su transición al Real Madrid lo ha colocado en un sistema táctico diferente, lo que podría ofrecerle nuevas perspectivas para su rendimiento con Francia.

Brasil entró al Mundial 2026 con una clasificación irregular, algo poco habitual para una selección con su historia. No obstante, sigue siendo una de las potencias tradicionales del fútbol mundial, con un talento ofensivo formidable que incluye a Vinícius Jr y al emergente Endrick. Además, Ancelotti marca un punto de inflexión que podría transformar el equipo y darle una nueva identidad táctica, más allá de los altibajos previos.

Brasil no ha tenido la misma facilidad para dominar las eliminatorias sudamericanas que en ediciones pasadas. A pesar de contar con un plantel lleno de talento, la falta de consistencia y algunos resultados inesperados evidencian que algo no estaba funcionando a nivel colectivo. La transición de Tite a un nuevo cuerpo técnico ha sido una parte importante de este proceso.

La llegada de Ancelotti ha traído un enfoque más flexible y adaptado a las características de los jugadores actuales, que busca un estilo de juego más equilibrado, que no solo dependa del ataque dinámico y explosivo, sino también de una estructura defensiva más sólida.

El estilo de Brasil sigue siendo dinámico, creativo y ofensivo. Con jugadores como Vinícius Jr, la selección mantiene una gran capacidad para generar jugadas rápidas y peligrosas. Por otra parte, el Ancelotti ha tratado de imponer una mayor solidez defensiva, buscando un equilibrio entre el ataque y la defensa para evitar los momentos de vulnerabilidad que Brasil mostró en el pasado.

La selección brasileña tiene una de las ofensivas más letales del planeta. La capacidad para desequilibrar a través de la creatividad y la habilidad in
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